domingo, 19 de febrero de 2017

¿Sentencia o reprimenda?

     La absolución del culpable es la condena del juez - Publio Siro.

     En estos días en los que en la corruPPta España han vuelto a tomar fuerza viejos y nuevos casos de latrocinio de lo público, hemos conocido la sentencia del caso Noos. Más de 700 folios de amables reprimendas, que condena solo a siete de los diecisiete acusados a la mínima pena solicitada, por cada uno de los delitos de los que se les acusaba y absuelve a la infanta y a los otros nueve imputados. Para esa suerte de cortesanos babosos que inundan de norte a sur nuestro país, la sentencia ha hecho justicia, pero para la mayoría, la decisión judicial contradice las palabras del padre de la absuelta y es que la justicia NO es igual para todos.


     A pesar de que la Borbona se licenció en Políticas y posteriormente hizo un máster de relaciones internacionales, haciendo prácticas en la UNESCO. A pesar de trabajar como directora del area internacional de la obra social de Caixa y cobrar casi 90.000 € al año. A pesar de haber representado a nuestro país en multitud de foros como miembra de la casa real, la sentencia deja a Cristina por tonta, sumisa y más bien incapaz. No sabía, desconocía, hacia lo que le decía su chulo y poco más. De semejante inútil, podemos deducir que aprobó Políticas porque su padre era el Rey, le compraron el máster, la enchufaron en la UNESCO y como diría Rajoy, lo de La Caixa ya tal. A nadie ha sorprendido la absolución de la Borbona, máxime contando con la inestimable colaboración de la fiscalía que no la acusó, pero claro, esta sentencia deja a los pies de los caballos a los que juzgan a la Mato y a las parejas de Bárcenas o Correa y casi que sería obligado que el tribunal que condenó a la Pantoja por delitos similares, restituyera el buen nombre de la tonadillera, al fin y al cabo, la Pantoja, al igual que la Borbona, solo se lucró en su "infinita ignorancia".

     No Sr. Juan Carlos, la justicia NO es igual para todos, en el caso de su hija, ha sido extremadamente benévola y la condena a su yerno, ha quedado en poco más que una reprimenda. Cualquiera de nosotros, ciudadan@s de a pie, habríamos cargado con los 19 años que le pedían a Iñaki o los 8 que la acusación particular pedía para Cristina. Mis más sinceras felicitaciones al Gobierno, sus presiones han dado resultado.

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