domingo, 12 de febrero de 2017

Selfies, besos y mucha necedad

     Lo más doloroso para mucha gente es tener que pensar. - Martin Luther King.

     Por segunda vez desde que este blog cobró vida, hemos asistido a un congreso de PPajarracos. Amplas sonrisas, muchos besos y abrazos, selfies y grandes dosis de necedad entre los asistentes, convencidos todos de que son el grupo más democrático que hay sobre la tierra. Quizás muchos, afectados por el éxtasis congresual, ignoran que ha habido enmiendas retiradas por orden de la cúpula y otras que se han votado, han arrojado el resultado que quería la cúpula. Aún así, gaviotas, PPajarracos y demás chusma genovesa, charranes incluidos, sacan pecho en la Caja Mágica y eso que no es oro todo lo que reluce.


     La reunión de hampones celebrada en Madrid, la ha diseñado Rajoy y su equipo a su medida. Nada de experimentos, nada de sorpresas. Rajoy, al más puro estilo Rajoy y todo para agrandar y exaltar a Rajoy. Él pone a dedo el equipo, el mismo equipo de antes pues le ha ido muy bien y él marca las lineas de políticas futuras, que son un remake de las pasadas, dando una vuelta más al inmovilismo rajoyano. Al final, al más puro estilo de las grandes dictaduras, el gran PPajarraco es elegido por un 95% de los votos y todos tan contentos. Ni una palabra de corruPPción, a pesar de la sentencia del viernes, ni un minuto para hablar de pobreza o desigualdad, ni un segundo para dar ánimo a los parados o a los trabajadores precarios. Todo es maravilloso, para esta "Alicia" que tenemos por presidente y eso que por poco le tumban a su omniPPresente secretaria general. Suerte que la secta cuenta con unos hábiles contadores que han ofrecido al presi un resultado que no le disguste, a pesar de las acusaciones de PPucherazo. Al final todo en orden, Mari Cospi, la reina del PPucherazo, ganó por 25 fantasmagóricos, pero inaPPelables votos.

     Rajoy ha asegurado poder seguir y seguir como el conejito Duracell entre los histéricos aplausos de los asistentes, quizás con el único objetivo de evitar que la justicia le pida cuentas de sus fechorías. Lo peor es que como en la izquierda no se organicen y se pongan las pilas, dentro de 20 años, tendremos en Moncloa a un ancianito de 82 años diciendo eso de los vecinos y el alcalde.


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