Vicenta, viuda de 76 años, residente en Socuéllamos, Ciudad Real. Nació con la guerra civil en 1936, aunque fue la posguerra la que forjó su personalidad. Ya de niña se encargaba de sus hermanos pequeños, mientras su madre ayudaba en las tareas del campo. Se casó joven, a los 21 años, con Juan, agricultor de pura cepa. A los 31 años Vicenta ya había parido tres hijos: Juan, casado, con dos hijos y agricultor como su padre; Isidro, víctima de los 80, que en la actualidad cumple condena en la Modelo de Barcelona por posesión de drogas y otros delitos menores y Rosario, divorciada y con un hijo, limpiadora en un centro sanitario y hasta hace poco residente en una casa de mujeres maltratadas de la provincia. A los 40 años Vicenta dio a luz a su cuarto hijo, David, el más querido por todos, pues debido a un parto difícil, tiene secuelas psíquicas que por fortuna no le impiden residir y trabajar en el centro ocupacional para discapacitados de La Solana.
Cuando Vicenta enviudó hace nueve años, su mundo se vino abajo. Tras toda una vida dedicada a su familia, se encontró muy sola. Juan y Rosario independizados, David en su centro e Isidro yendo y viniendo con sus problemas judiciales. A la soledad, había que sumar la situación económica en que quedaba esta mujer, con una exigua pensión y los mismos gastos. Pero Vicenta, no sin dificultad, salió adelante con ayudas de aquí y de allá: que si los 400 euros anuales que Barreda daba a las pensiones más cortas, que si el transporte gratuito por Castilla-La Mancha, etc. Ultimamente, Vicenta incluso se ha beneficiado de la Ley de Dependencia, pues se ha tenido que hacer cargo de su hermano Jacinto, que con 71 años padece Alzheimer. Ella lo tiene como un rey, pues el ayuntamiento le manda una señora para asearlo y levantarlo y ella, con lo que le dan por la dependencia, tiene contratada a otra por las tardes y así le queda tiempo para salir con sus amigas de la asociación de amas de casa.
Vicenta siempre fue de izquierdas por matrimonio, pues ella nunca tuvo tiempo para tener ideas políticas. Pero su marido votaba al PSOE y ella hacía lo propio. Varias amigas de la asociación le afeaban en 2011 que fuera a votar a Barreda, argumentando lo mal que estaba la región. Incluso llevaron a Vicenta a un mitin de Cospedal. Al final Vicenta le dio su voto al PP y lo mismo ocurrió en las generales. Y eso que Vicenta ya era reticente, pues la arpía de la peineta le había recortado mucho a su débil economía. Adios transporte gratuito, adios 400 euros con los que Vicenta compraba los reyes a sus nietos... Aún así, a Vicenta la convencieron de nuevo y votó a Rajoy con la esperanza de que la situación mejorara. Aunque feucho, don Mariano parecía eficiente y buena persona.
Un año después del cospedalazo y seis meses después de que los pajarracos tomaran Moncloa, la situación de Vicenta es crítica. Le han subido los impuestos y la luz, tiene que pagar por sus medicinas... A su hija, como era interina, Mari Cospi la ha enviado al paro y además le ha cerrado el centro donde su hijo y ella se protegían de su agresor, por lo que volverá a casa de Vicenta con el consiguiente riesgo. Su hijo mayor está pensando en abandonar el cultivo del melón, pues los beneficios se los llevan los intermediarios. Y al pequeño, David, le cierran el centro de La Solana, porque el gobierno manchego dice que no hay dinero, por lo que también volverá con Vicenta. Además, a nuestra protagonista no le pagan la asignación por dependencia y el ayuntamiento le ha retirado la ayuda a domicilio. Para colmo, esta semana Vicenta se ha enterado que la Generalitat elimina la merienda de la dieta de los presos en Cataluña, una preocupación más para ella. Y por último y para añadir intranquilidad a su vida, la Consejería de Sanidad ha cerrado las urgencias en el pueblo, por lo que si alguna noche ella o alguien de su familia tienen necesidad vital de asistencia, tendrán que desplazarse hasta Alcázar de San Juan, eso sí, sin olvidar el agua, que ahora se le niega a los enfermos de los hospitales manchegos.
Ahora, cuando sus amigas, en espera de los nuevos recortes PPeperos y como justificación le dicen que todos los políticos son iguales, Vicenta, muy cargada de razones y ciertamente molesta, les contesta: "¡Todos, no! ¡Por lo menos con los otros podíamos vivir!"
Y tras esta historia ficticia, sí, pero que refleja la situación de una gran parte de la población española, os planteo algunas preguntas:
- Tras la imputación de los consejeros y el ex presidente de Bankia, varios ministros de los pajarracos han expresado su disgusto con la situación de Rato y, lo que es más grave, con la actuación del juez. ¿Qué es lo que temen? ¿Qué esconden los de la gaviota tras la imagen de Bankia y otras cajas? ¿Cómo van a explicar a Vicenta que muchos de estos político-banqueros se lo estén llevando crudo, mientras el Estado les sigue dando miles de millones que salen del bolsillo de las Vicentas del país?
- Para mucha gente como Vicenta, las frases ´"políticas como Dios manda", "el partido de los trabajadores" o "llamaremos al pan, pan y al vino, vino", resultaban tentadoras. Aznar era un sivergüenza, pero Rajoy parecía otra cosa. Sin embargo, ahora, ¿quién garantiza a los Vicentes y las Vicentas españolas el futuro? ¿Volverá Vicenta a comprar fiado en los ultramarinos de su calle cuando suban el IVA de los productos de primera necesidad? ¿Podrán estudiar sus nietos y no tener que trabajar de sol a sol en el campo como sus antepasados? ¿Garantizarán los pajarracos la seguridad de su hija maltratada o una atención digna a su hijo discapacitado cuando ella falte?
- Durante varios meses Vicenta se ha sentido responsable de la desgracia de su familia, vecinos y compatriotas. Pero ha reaccionado al descubrir que ha sido una de las miles de víctimas del engaño masivo de los pajarracos de Génova. Se enfrenta a los peperos de su pueblo e incluso participa en concentraciones contra los recortes en sanidad, educación o protección social. ¿Cuándo reaccionarás tú? ¿Cuándo saldrás a la calle para defenderte? ¿Va a venir Rajoy a devolverte tus derechos robados, al igual que ha hecho con el códice calixtino?
Desde aquí mi homenaje a todos los Vicentes y Vicentas que a pesar de las difilcutades siguen luchando en este país.
LOS ERES DE LA NUEVA ERA
Laminaciones Arregui plantea un ERE que contempla el despido de 352 trabajadores. La dirección ya ha dejado en la calle a 33, lo que supone el inicio de la ejecución del ERE que va a cerrar las plantas de Vitoria y Urbina. Aplicando la reforma laboral de los pajarracos, la indemnización será de 20 días por año con un máximo de 12 mensualidades.




